Crónicas en domingo. Vamos al juego

Por Silvia Guillot

Hoy les propongo un juego.
No es por el juego en sí, es uno muy simple. Pero, a través de los juegos, generación tras generación ha aprendido costumbres, roles y reglas no escritas de las sociedades de las que formaban parte. Bastaría con buscar entre las rondas infantiles que se transmitieron por siglos para encontrar ejemplos de los que les digo.

Vamos al juego.

No tiene reglas. Pueden hacer las asociaciones que quieran. Pero deben tener en cuenta que el resultado que obtengan puede diferir del de otro participante. Puede no ser el mismo que el propio y no por eso deberá ser desestimado. El respeto por las diferencias es, en definitiva, más una aspiración que una meta del juego en cuestión.

¡A jugar!

a- Desde lo más profundo de la conciencia y con una mano en el corazón encuentren la similitud entre los siguientes conceptos:

Campo, ciudad, productores, comerciantes, jornaleros, políticos, consumidores, piqueteros, padres.

b- Realice la misma operación de -a- con estos otros conceptos:

Diálogo, respeto, proyecto, sensibilidad, inteligencia, tolerancia, ubicuidad, aspiración, bien común, memoria, trabajo.

c- Verifique sus resultados con alguien que también haya participado del juego. Comente y saque conclusiones.

Quizá alguien que lea esta crónica desde el exterior, que no tiene conocimiento de la situación vivida en nuestro país los últimos años, no entienda el juego. Eso no sería problema, no tiene porqué entenderlo.

Un problema real es si nosotros, argentinos, no lo entendemos. Es decir, si no entendemos que en nuestro país todos los conceptos del punto –a- están íntimamente relacionados desde nuestras raíces como Nación, que a nadie le puede ir bien si no le va bien a todos. Si no entendemos que los conceptos del punto –b- son todos afines al desarrollo saludable de un pueblo y que TODOS formamos parte de ese pueblo y a TODOS nos compete participar en la solución de los conflictos y la superación de las crisis.

Porque, igual que en las rondas infantiles: cada uno tiene una versión diferente pero la raíz es la misma y después de todo, las crisis no son otra cosa que una manifestación de los cambios que produce el crecimiento.

Hasta la próxima crónica.

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