Una multitud brindó su último adiós a Gustavo Cerati en la Chacarita

Personas de todas las edades le pusieron marco multitudinario al último adiós a Gustavo Cerati, primero en la Legislatura porteña y más tarde en el Cementerio de la Chacarita, en una jornada lluviosa.

Aunque en el gesto final en la Chacarita estuvo vedado a los seguidores del líder de Soda Stéreo debido a un dispositivo de vallas y seguridad, la muchedumbre aceptó su rol de espectador y aplaudió a los familiares, amigos y allegados que pudieron participar de la ceremonia religiosa y la inhumación en el Panteón La Merced 1er. piso, fila 2, nicho 2902.

El responso se realizó dentro del panteón, donde descansaran los restos de Cerati, y se pudo ver a su hermana Laura y a sus hijos Benito y Lisa llorar desconsolados, mientras que su madre Lilian Clark se mantuvo calma al igual que su tía Dora.

A la salida del panteón, Lilian agradeció a los fans que la vivaban emocionados y le gritaban palabras de aliento. Al igual que Benito, Lisa y su hermana Laura, quienes también valoraron la presencia y el respeto.

Además de la familia, estuvieron, entre otros, Zeta Bosio, Tweety González, Richard Coleman, el tecladista Leandro Fresco, el sonidista Adrián Taverna, los bateristas Martín Carrizo y Agustín Roncino, la percusionista Andrea Álvarez y Wallas (líder de Massacre).

También tuvieron acceso más cercano el empresario Jorge “Corcho” Rodríguez, el bajista Machi Rufino, las actrices Leonora Balcarce (que fue pareja de Cerati) y María Carámbula, Manuela Bravo, Fernando Ruiz Díaz y los integrantes de Alto Camet.

El cortejo que trasladó los restos del artista rockero, arribó al cementerio a las 14.40 y los fans reunidos en el playón, comenzaron a cantar estrofas de sus principales canciones y a gritar “Gustavo no se va”.

La llegada ocurrió una hora más tarde de haber salido de la Legislatura en medio de un gentío abigarrado que disimuló el aguacero haciendo llover flores sobre el cortejo fúnebre.

En la sede de los diputados porteños se vivió una mañana con una incesante presencia de admiradores de la obra de Cerati en una singular mancomunión capaz de reunir tanto a adolescentes como padres con sus niños y adultos mayores, que entonaron algunos de los clásicos creados por el músico.

El féretro cerrado, ubicado en el hall del primer piso del edificio comunal, estuvo dominado por una enorme foto del creador en blanco y negro y rodeado por cuatro coronas, una de ellas enviada por su colega Fito Páez.

El incesante desfile de personas que hizo que pulularan vendedores ambulantes de merchandising y de claveles rojos, ayudó a que esa flor dominara el recinto y sus adyacencias.

Hacia el final de velatorio público -que cerró sus puertas a las 12, 14 horas más tardes de haber sido inaugurado- Benito Cerati, hijo mayor del artista, retomó la comunicación a través de twitter y escribió: “Mi viejo ya es parte de todos nosotros; por fin descansa tranquilo. Lo amaré por siempre”.

A través de su cuenta @_ZeroKill, el también músico rompió un doloroso silencio e, instantes después, salió a uno de los balcones de la Legislatura junto a su abuela y su hermana Lisa, para saludar a los fans.

Gustavo Cerati falleció ayer por la mañana a los 55 años de un paro respiratorio en la clínica Alcla de la ciudad de Buenos Aires, luego de haber permanecido en coma por más de cuatro años, desde que sufriera un accidente cerebro vascular isquémico en mayo de 2010 en Caracas, Venezuela.

Nombre fundamental del rock argentino y uno de los más influyentes a escala continental, Gustavo construyó una carrera que trajo a la música argentina nuevos modos sonoros, generando desde Soda Stereo a comienzos de los 80 y luego en su carrera solista un pop rock de alta exposición, que expresó una nueva estética, más cercana a las formas y las elipsis

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