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Con el impulso del Ministerio de Ciencia, 38 asociaciones de todo el país formaron la red APTA. La conforman también especialistas. Entienden la desesperación de las familias, pero advierten que en países como China y Malasia se venden procedimientos aún no aprobados en seres humanos. La «cura» supera los U$S 100 mil.

Ante una enfermedad, la ignorancia paraliza, la desesperación ciega, y los vendedores de esperanzas se aprovechan. La comercialización de tratamientos con células madre que prometen curar casi todas las enfermedades son moneda corriente en la Argentina y en el mundo, y más allá de perjudicar la economía de los pacientes, también pueden atentar contra su salud, aún más que la misma enfermedad.

En este contexto, el ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, a través de la comisión asesora en medicina regenerativa y terapias celulares, reunió a 38 asociaciones de pacientes de todo el país, y nació la Red Argentina de Pacientes para Terapias Avanzadas (APTA) con el objetivo de proteger a la comunidad de los engaños, las falsas promesas, y las estafas que rondan a la mayoría de los tratamientos con células madre, promesas que proponen la cura de enfermedades en países lejanos, a cambio de sumas millonarias.

Según se informó desde la cartera de Ciencia, las consultas recibidas por la comisión se quintuplicaron desde la constitución de la red, que entre sus objetivos brinda acceso a la información, crea conciencia sobre el escenario de las terapias celulares para evitar el engaño a pacientes y poblaciones vulnerables, monitorea ofertas de tratamientos peligrosos, establece vínculos con grupos de investigación, agencias de financiamiento, organismos reguladores, grupos internacionales de defensa de pacientes y otros actores relevantes, y fortalece la voz de los pacientes en el campo de las terapias avanzadas.

Ana María Rodríguez es la presidenta de la Federación Argentina de Enfermedades Poco Frecuentes (Fadepof). Dice que  «cuando el ministerio nos llamó, se nos hizo la luz. Hay gente que vende sus casas para pagar los tratamientos. Cuando el enfermo es un hijo, uno hace lo que sea, sobre todo cuando no hay nadie que te diga que esa puerta es la equivocada».

Norberto Flageat también participa de la red APTA, y es el presidente de la Federación Argentina de Diabetes. «Muchos de los miembros de la federación han sido estafados en el país por clínicas o médicos que ofrecen aplicar células madre para curar la diabetes. Conocemos algunos que han sido engañados por la Fundación Fernández Viña, en San Nicolás, donde se ofrece este tipo de tratamientos».

El Ministerio de Ciencia ofrecerá apoyo en la coordinación de los grupos, así como también la disposición de especialistas y los espacios físicos para las reuniones de la red. «Al no tratarse de una organización gubernamental, aspiramos a que tenga autonomía y se eleve como la voz de los pacientes para mejorar la calidad de nuestro sistema de salud», informó a este diario Fabiana Arzuaga, coordinadora de la Comisión Asesora en Terapias Celulares y Medicina Regenerativa.

La experta agregó que «entendemos el estado de necesidad de muchas personas y la desesperación en la búsqueda de la cura de enfermedades que hoy no la tienen, que los lleva a aferrarse a una quimera. Muchas de las terapias con células madre son muy prometedoras y de seguro ofrecerán los medicamentos del futuro, pero aún son muy recientes y requieren de tiempo de investigación y experimentación», explicó Arzuaga, quien además es una de las autoras del proyecto de ley que regula los tratamientos a partir de preparaciones celulares. Se espera que el proyecto tome estado parlamentario antes de fin de año, y que para 2015 la norma se encuentre en vigencia.

A diario, los medios de comunicación presentan campañas para recaudar fondos onerosos en pos de ayudar a niños y adultos a lograr el tan prometedor viaje a China, tierra precursora en el ofrecimiento de estos procedimientos. Otros países que lideran la oferta de procedimientos aún experimentales son Malasia, Sudáfrica, Italia y Rusia, donde cobran entre 100 mil y 400 mil dólares las aplicaciones de soluciones celulares. Para que un tratamiento con células madre sea seguro tiene que estar aprobado.

Si aún se encuentra en experimentación, debe ser gratuito y el paciente tiene que firmar un consentimiento informado en el que entre otras especificaciones figure que participará de un protocolo de investigación aprobado. En la Argentina, el Incucai es el organismo que regula, aprueba y fiscaliza las actividades relativas a la donación y el trasplante de órganos, tejidos y células.

En la actualidad, los únicos tratamientos establecidos son aquellos destinados a enfermedades que se curan con trasplante de médula ósea y por ello son los únicos que se realizan con éxito en miles de pacientes en todo el país. Se trata del trasplante de células madre de médula ósea, sangre periférica y sangre de cordón umbilical y el autotransplante de células madre de médula ósea y sangre.

Estas dos variantes se utilizan para el tratamiento de algunos tipos de cáncer como ciertas leucemias o mielomas, anemias aplásticas; enfermedades hereditarias como el síndrome de inmunodeficiencia combinada severa, adrenoleucodistrofia, osteopetrosis, entre otros. Fuera de estos tratamientos, no existe evidencia clínica contundente, ni tratamientos establecidos a nivel nacional e internacional que hayan demostrado la eficacia para mejorar o curar enfermedades.

Una de las patologías genéticas que más ofrecimientos de tratamientos con células madre posee es la ataxia de Friedreich, una enfermedad hereditaria, neurológica, evolutiva y discapacitante, que afecta a nivel cerebelo y vías de conducción neuronal. Norma Chamson pertenece a la Asociación Civil de Ataxias Argentinas (ATAR) y es mamá de cuatro hijos, dos de ellos, Alain de 47 años y Abner de 43, padecen ataxia.

«Mientras esperamos una reglamentación que contemple una regulación y un castigo a los chantas, la red es un gran paso para protegernos», dice Norma. Algo similar siente Luciana Escati Peñaloza, de la comisión directiva de Fadepof, y mamá de Juana de 14 años y quien padece de intestino irritable.

«Todos en algún momento nos vimos tentados por los tratamientos con células madre. En varias oportunidades el Estado no alertaba sobre estas movidas, y a veces las acompañaba, pero con la red tendremos acceso directo a los científicos para terminar con la ignorancia y con las estafas.»

Los pacientes y familiares suelen verse cooptados por las ofertas de tratamientos que dicen curar desde el Parkinson, hasta el autismo, o alzheimer, entre otras enfermedades. Para  Darío Ryba, «la mayoría termina mal, y en los mejores casos, igual», dice el hombre que hace tres años creó la Asociación Argentina de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) cuando le diagnosticaron la enfermedad a su padre, quien falleció hace poco más de un mes. «No tenía idea de qué se trataba, y eso me ocasionó un profundo desasosiego.

La falta de información se traduce en angustia, por eso estamos muy contentos por el nacimiento de la red APTA», dice Darío, y pide hablarle a los lectores que quizás estén pasando una situación difícil. «Entendemos lo que les pasa. La red está disponible para todas las dudas, pero es necesario entender que muchos de los tratamientos que se ofrecen aún son experimentales, y que si participamos de alguna investigación, desde ser como parte de un protocolo aprobado, firmar un consentimiento informado, y debe ser gratuito. No hay otra forma. El resto es cuento chino».

Entre un futuro prometedor y el comercio voraz

El futuro de las terapias con células madre es prometedor, y los expertos lo reconocen. Sin embargo, es el mismo porvenir auspicioso lo que también genera un terreno propicio para el comercio voraz y cazador de pacientes y de sus familiares. Para no caer en trampas, los especialistas destacan la importancia de distinguir entre tratamientos establecidos o seguros y estudios experimentales.

En el primer caso, se trata de estudios que ya han pasado por fases experimentación clínica controlada, son pagados por el paciente o su obra social, están aprobados por los organismos de control debido a su eficacia terapéutica, no presentan riesgos secundarios indeseables, y son seguros y se realizan con éxito en miles de pacientes.

Por el contrario, los estudios experimentales,  aún están en etapa de evaluación. Las pruebas se realizan en laboratorios, en seres humanos y en modelos animales, deben ser gratuitos para el paciente, y deben realizarse bajo un marco regulatorio estatal. No tienen evidencia clínica que indique su eficacia, y pueden presentar potenciales riesgos, por lo que los pacientes deben ser expresamente informados sobre las características del estudio.

De todos los protocolos de investigación que han sido evaluados por el INCUCAI en los últimos años, actualmente están aprobados y en desarrollo tres ensayos clínicos experimentales. Uno de ellos es para probar la seguridad y eficacia de las células madre del propio paciente para reparar las neuronas cerebrales dañadas por un ACV isquémico. Otro estudio es para probar la seguridad y eficacia de células madre donadas para la reparación de los tejidos en las quemaduras graves. El último ensaya la eficacia de las células del cartílago para la reparación del cartílago de la rodilla.

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