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Todos los sectores del movimiento obrero están movilizados luego de los fallos de la Corte Suprema de Justicia que cuestionan el modelo sindical argentino. Algunos buscan ampliar la libertad que existe actualmente dentro del sistema imperante pero sin hacer modificaciones de fondo, otros intentan morigerar las consecuencias que las decisiones del máximo tribunal provocaron en el modelo y finalmente hay quienes buscan aprovechar la coyuntura para atacar al corazón del sistema: el unicato sindical.

Desde la CTA que conduce Pablo Micheli, el director de Asesoría Jurídica Horacio Meguira rechazó de plano esta posibilidad. “Esta central desmiente cualquier influencia sobre la Corte”, afirmó Meguira. Sin embargo, el abogado explicó que  lo que sí es cierto es que los tres fallos del máximo tribunal tuvieron que ver con gremios estatales y fueron impulsados por la CTA.

“Pero estamos ante un poder público de los más prestigiosos que tiene nuestro país. Mire si  va a ser influenciada por un abogado de CTA…”, se quejó Meguira. Y a modo de explicación repitió la historia oficial de que se trató de cambios dentro de las secretarías de la Corte.

El mismo Meguira encabezó la semana pasada un encuentro de cerca de 40 abogados ceteístas donde analizaron la reforma sindical que impulsa el diputado Víctor De Gennaro. La iniciativa – presentada como “Ley de organizaciones de trabajadores y trabajadoras sindicalizados”– se elaboró en base al aporte de los trabajadores y abogados de todo el país.

En el articulado, además de reconocer a tercerizados y precarizados como sujetos de organización gremial, da garantías a los trabajadores para organizarse y tener tutela sindical, se apunta directamente a terminar con el unicato sindical que concede el monopolio de la representación al sindicato con personería gremial. En cambio, propone un sistema donde el Estado solamente lleve un registro de organizaciones de trabajadores.

Ayer comenzó una nueva edición del Coloquio anual de Idea, en el que se reúne el establishment empresario, los mismos hombres de empresa que fueron definidos por la presidenta Cristina Fernández como “los titulares”. En la última gran convención previa a las legislativas del 27 de octubre, la amplia cobertura mediática que se desplegó en la ciudad de Mar del Plata muestra cuán alta es la expectativa de lo que pueda suceder allí. Los organizadores están habituados a los desplantes de las principales figuras del kirchnerismo, que, con algunas excepciones, declinaron una y otra vez las invitaciones. Sin embargo, en esta oportunidad no se descarta que asistan los principales candidatos y hasta ministros. Todo vale a la hora de intentar mejorar la performance electoral respecto de las PASO.

En esta cuadragésimonovena edición no se espera que haya una impronta tan obrera como la del año pasado, en la que disertó el ex presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva y a la que asistió el propio Hugo Moyano, secundado por el titular de la UATRE, Gerónimo Venegas. La presencia de Moyano por primera vez en un coloquio coincidió con que hacía apenas unos días se había formalizado la fractura de la CGT, luego de que el metalúrgico Antonio Caló ganara las elecciones y formara así una nueva central obrera.  Además, el día anterior a que el líder camionero degustara lomo y se codeara con la élite empresaria argentina, le había espetado el famoso “no podés ser tan servil” a su histórico asesor legal y aliado Héctor Recalde.

Aquella difundida discusión que terminó a los gritos tenía al Congreso como escenario. La razón: Moyano había ido a Diputados a dar su opinión sobre la reforma a la Ley de Riesgos de Trabajo que la presidenta había enviado al parlamento y que fue muy cuestionada por gran parte del arco sindical. Las críticas tuvieron que ver con la eliminación de la doble vía, es decir, la posibilidad de que el trabajador cobrase indemnización por la vía administrativa y además recurriera a la justicia en caso de considerar que ese resarcimiento era insuficiente. Se cuestionó también que se le pusieran “parches” a una ley que había recibido tachaduras de inconstitucionalidad por parte de la Corte Suprema de Justicia y no se hiciera una reforma integral que redireccionara la ley desde el resarcimiento hacia la prevención de los accidentes laborales. Esta reforma había sido recomendada por quien entonces era titular de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, quien hoy es candidato a diputado en la lista del Frente Renovador de Sergio Massa.

Hoy, a un año de que se aprobara la nueva ley, los referentes del sector coinciden en que se amplió la cobertura de enfermedades y las prestaciones y se acortaron los tiempos indemnizatorios pero la litigiosidad –flagelo que quitaba el sueño a los empresarios– no se redujo en los términos en los que se pretendía. Según reconoce la propia Unión de Aseguradoras de Riesgos de Trabajo (UART), la siniestralidad está a la baja (en parte debido al aumento de las inspecciones) pero no así la cantidad de juicios que se inician.

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