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Por Carlos Alberto Falcone

En una recordada escena de “El Padrino”, Marlon Brando, interpretando al “capo mafia”, le dice a su hijo que insultaba a quienes los habían atacado: “No! Nunca odies a tu enemigo! Te quita inteligencia para combatirlo!”. Este es quizás uno de los más destacados pecados del Kirchnerismo. También parece serlo de parte de la oposición. Su odio al kirchnerismo les oculta que no todo lo que se hizo es necesariamente malo o tiene causas perversas y que no todos los que lo combaten lo hacen por los mismos motivos.

Hay sectores que lo hacen por simple y claro antiperonismo. Otros porque han visto afectados sus negocios (inclusive los que los tenían con el mismo gobierno K y se han peleado). Debo confesar que estos no me merecen la menor simpatía, aunque pueda coincidir con algún análisis parcial. A mi leal saber y entender Lanata puede ser un muy buen periodista, pero su pensamiento básico, anti malvinista, antiperonista, progre y de señora gorda, está en las antípodas de lo que yo creo y defiendo. Con Clarín pasa exactamente lo mismo. Me llama la atención que la mayoría de sus enemigos más acérrimos eran hace unos años sus lectores más entusiastas y se han conformado ideológicamente con el ideario antisindical, antipolítico y antinacional del citado pasquín.

No se me va a caer una lagrima porque le apliquen el sistema que los godos utilizaran para Tupac Amaru. No creo que con esto se resienta mucho más de lo que está lo que eufemísticamente se denomina “libertad de prensa”. Y tampoco creo que el gobierno pueda disfrutar mucho con la medida. Podríamos decir que la AFSCA ha triunfado, pero que el Kirchnerismo está muerto.

Aunque sé que es de mal gusto citarse (costumbre de la que abusa Cristina) voy a reproducir un artículo que publique el 29 de Mayo del año 2010 y que hoy me parece adquiere vigencia . Mi temor al releerlo es aquello que citaban los antiguos sabios: “Los Dioses tienen dos formas de castigarnos. Una es negarnos todo lo que pedimos. La otra es concedernos todos nuestros deseos”

Necochea , 29 de Mayo de 2010

CLARÍN Y LA LEY DE MEDIOS.

Los muchachos kirchneristas han elegido su enemigo. Centraron la mira en el multimedio Clarín, luego de abandonar, con más pena que gloria, la lucha ideológica contra la “oligarquía terrateniente”, devenida hoy sin su conocimiento en una burguesía rural nacional, a cuya producción el país debe su relativa prosperidad.

Se acusa al “gran diario argentino” y a su actual CEO, Hector Magneto, de conspirar contra el gobierno. O, para tomar el lenguaje oficial, de ser “destituyentes”. ¿Como se destituye desde los medios? Explicamos: acentuando algunas cosas, ocultando otras, mostrando lo que no hay que mostrar; creando sensaciones y formando opinión.

Se le está haciendo muy difícil a Clarín defenderse de estas acusaciones por una razón sencilla pero fundamental: son ciertas. Receptores e intérpretes del pensamiento y de la ideología de una porción mayoritaria de la clase media argentina, los integrantes del multimedio, han hecho negocios con todos los sectores gobernantes de nuestro país (desde los militares hasta Kirchner, sin dejar a nadie afuera) y luego han ayudado a su caída, ya sea por golpe, crisis o elección. “Pegue y salga”, como Nicolino Loche, Clarín les sacó a los gobiernos, civiles y militares, leyes y prebendas que le permitieron tener cada vez más poder, el que luego utilizaban para colaborar en desbarrancar del cargo al ex socio, inutilizado por su desprestigio.

Hasta llegaron a soñar con tener un presidente propio, como “O Globo” en Brasil con Color de Mello, pero a Elisa se le dio por el esoterismo y hubo que escapar del incendio.

SACAR Y PONER

Trascendió que siendo Carlos Menem presidente, en una conversación con Magnetto le reprochó que trabajaban para poner otro gobierno, a lo que el CEO le respondió:” nosotros no ponemos gobiernos, los sacamos”. Pero hay algo que debemos señalar: no son destituyentes por propia causa. No hay algo intrínsecamente diabólico en su accionar, como cree graciosamente “La Campora” o la milicia “intelectual” que se da calor en Carta Abierta.

Es más, estoy seguro que al multimedio le encantaría un gobierno amigo, que se sucediera a sí mismo por la eternidad y con el que se pudiera realizar negocio tras negocio, creciendo como un gigantesco agujero negro mediático, hasta confundir los límites de uno con el del otro.

El problema no reside en la voluntad de los que dirigen los destinos de Clarín y Cía. sino en la naturaleza de la estructura en la que basa su poderío. El multimedio se centra en “el gran diario argentino” y la fuerza de este en ser el más leído por el sector llamado de “opinión” en el país. Así nace su influencia política y publicitariamente los denarios con los que crece y se alimenta el monstruo. El problema que arruina la ecuación consiste en que el sector social del que salen sus lectores es de ilusión y desengaño rápido. Hoy se enamora de los militares, porque, como todos saben, “Isabel es de derecha” y mañana pide que los encierren en cárceles comunes a los 90 años ya que “son genocidas”. Hoy votan al turco porque “nos abrió al mundo y termino con la híper del inútil de Alfonsín” y mañana se van con De La Rúa, porque “nos habían dejado al borde del abismo y había que dar un paso al frente”. Retornan más tarde ,anteayer nomas, sueltos de cuerpo, a llorar al entierro del Padre de la Democracia; eternos hijos pródigos y eximios cultores del “yo no lo vote”…..

Es por esta razón que el multimedio debe vivir en un delicado equilibrio entre sus negocios con los gobiernos pasantes y el pensamiento de sus lectores diarios. Porque bien saben, ya que es su autentico metier, que la gente compra y consume la prensa en la que puede leer, ver o escuchar lo mismo que ella cree. Lo hace para reafirmar su ideología, su “estilo de vida”, que tiene una base de partida en común con Clarín: el odio al peronismo y a los “negros”. De allí en adelante, hay que acomodarse. Y a veces no es fácil, porque el calor de los negocios hace que se siga apoyando a gobiernos a los que la clase media ya les bajó el pulgar. Por una u otra razón, pero sobre todo, por el desengaño atroz que, como en tango, suele invadir estas almas sensibles.

Esto es lo que le sucedió a Clarín con Kirchner, del que fue (y no gratuitamente), la herramienta más preciada para construir poder para este opaco gobernador, que había llegado al gobierno nacional por medio de un artilugio y con menos votos que Illia, aunque también con menos ingenuidad y escrúpulos.

Había que ir contra los militares, y allí estaba el multimedio descubriendo horrores y escarbando en los cuarteles!!! Había que golpear a los empresarios y, uno a uno, se le sacaban los trapitos al sol hasta dejarlos con la lengua afuera!!!. La iglesia, la Suprema Corte de Justicia, eran señaladas por el dedo largo de Kirchner para ser puestos en el cepo de las páginas del gran diario argentino que los devolvía mansitos y al pie. El gobierno ganaba en poder y Clarín seguía extendiendo sus negocios por los medios de comunicación y calentando sus finanzas con la tibieza del sol de la rosada……

EN EL CIELO

En el año 1957 el poeta Enrique Lary escribió la letra del tango “En el cielo” y en ella plasmó una autentica verdad filosófica: “todo es efímero en la vida”…

Los muchachos de Clarín tienen el suficiente estaño como para saberlo. Pero es tan lindo tenderse a la caricia de los vientos cálidos y dejar que los negocios traigan a los negocios, que se les fue pasando un hecho augural: el Kirchnerismo venía mal con la clase media urbana. Habían perdido en Capital, en Córdoba, en Santa Fe, en Rosario…..Por esos tiempos Jorge Asís sostenía que “el gobierno es incapaz de aguantar una semana de enfrentamiento con Clarín”. Pero Clarín no enfrentaba. Por el contrario, se constituía en un firme pilar del kirchnerismo. Más que por lo que decía, por lo que callaba. Eran los felices tiempos de los buenos negocios conjuntos, en el que los chicos de la Campora ni soñaban que algún día tendrían que decir “Clarín miente” y que TN llegaría a significar “Todo Negativo”. Cuando la gente que hoy integra “Carta Abierta” publicaba en el matutino o tenía la esperanza de que se le abrieran las puertas de ese autentico Olimpo periodístico. Solo “La Nación”, el diario de los Mitre, aliviado ideológicamente por la extinción natural de la oligarquía, abandonaba el área del Jurasico compartida con “La Prensa” y, a fuerza de una tibia oposición, le empezaba a discutir los lectores al multimedio.

El despertar de los Magnettistas fue duro. Se venía la Guerra Gaucha y sus lectores se estaban desflecando uno a uno, como poncho de pobre. No podía darse el lujo de perder, junto con el caprichoso kirchnerismo, esas poblaciones del interior, que habían formado un entretejido económico indisoluble con los productores de la nueva burguesía rural, al que el setentismo y el afán de caja oficial confundían con la fenecida oligarquía.

Fue en esta triste y melancólica etapa que transita la muerte de un romance cuando surgió la necesidad de la imprescindible Ley de Medios. Que hasta ese momento nadie había necesitado. Al menos en el gobierno. Porque, como dice Martin Fierro, “no hay cosa como el peligro pa refrescar a un mamado”. Y Kirchner recordó las experiencias de sus antecesores en la partida de la Casa Rosada y decidió una medida que en parte lo reivindica: dar la batalla. A partir de ahí, y no antes, Clarín comenzó a mentir, TN a ser negativa y sus periodistas , los agentes de Cipol.

Porque en la etapa previa y por orden del gobierno el autentico canal oficial era el 13 y no el 7. Kirchner entendía que la gente desconfiaba del oficialismo pago del canal del Estado y prefería un oficialismo también pago, pero privado. Todos los actos presidenciales (en el país o en el extranjero), incluso los discursos del primer mandatario, no eran transmitidos por el Canal estatal (como en todos los gobiernos anteriores) sino por una organización privada, llamada, singularmente, “La Corte”.

Es por eso que resulta un insulto a la inteligencia (propia y ajena) que Víctor Hugo Morales explique que dio vuelta el poncho y apoya al gobierno porque está en contra de Clarín!!! Es como sostener que quien quiera oponerse a la práctica religiosa se debe integrar a una secta satánica!!!

La Ley de Medios tiene un grave defecto, que es la de estar hecha para un caso en particular y no en la búsqueda de una mejor información para la gente. Pero una gran virtud, que es enfrentar a una peligrosa concentración de poder mediático, como el multimedio Clarín. En realidad, es casi lo mejor que nos podía haber pasado a los argentinos.

Clarín, ya sin acuerdos con el kirchnerismo, le saca todos los trapitos al sol y la gente puede ver a su gobierno en paños menores. Y el gobierno procura desarmar un clan que ha tenido históricamente una influencia nefasta en contra de los intereses populares. La situación no puede ser mejor para el país y para el pueblo. Sería de esperar que, para bien de la Patria, ambos triunfen…..

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