Estamos asistiendo al proceso electoral de la central sindical en la que se inscriben dos de los gremios con mayor relevancia en la Administración Pública, como son la Central de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
Muchos de nosotros, afiliados a estos gremios o cercanos a su compromiso y actividades, nos encontramos ante una responsabilidad que no podemos eludir, porque nos interpela y nos convoca desde lo que somos y elegimos ser: trabajadores públicos comprometidos con la misión indelegable del Estado a la hora de la inclusión y la justicia social.
Este compromiso lo deben reflejar también nuestras organizaciones. Frente a ellas, no somos espectadores sino protagonistas. La inclusión y la justicia, los derechos laborales y la carrera profesional, antes que una aspiración individual, son proyectos colectivos que se alcanzan a partir de una mayor participación en la vida de los gremios.
Para que estas organizaciones no se vacíen de contenido y sentido, estamos llamados a participar y elegir nuestros representantes gremiales, promoviendo a las personas que mejor expresen el país que anhelamos y vislumbramos.













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