Compromiso con la Democracia

Por Prof. Leandro N. Bonaura*

En épocas donde muchos se expresan a favor de celebrar los 25 años de la recuperación democrática, creo que sería bueno animarnos a pensar en el valor de las frases y su significado.

En primer lugar, no creo que en nuestro país la democracia haya asomado sus narices en 1983. Tampoco comparto con aquellos que sostienen que la recuperación del sistema se constituye, en si misma, en la panacea absoluta.

En este sentido, creo en con el fin de la dictadura se nos dio la posibilidad de poner en valor el sistema democrático, sobre todo, como una forma de vida.

No obstante, nadie debe olvidar de la fragilidad y debilidad que este sistema ha transitado a lo largo de la historia que tenemos como país. Las permanentes irrupciones militares e intentos golpistas solo se comprenden si consideramos la existencia de un sector de nuestra ciudadanía que ha legitimado las mismas.

Cuando esto sucede es porque, como sociedad, estamos dispuestos a relativizar valores fundamentales como la libertad y la equidad en pos de disfrutar seguridades personales físicas y económicas. Más aún, las deficiencias del sistema democrático han servido como excusas esgrimidas para justificar ciertas ausencias y muchos excesos.

Nos cabe, ciertamente, una profunda autocrítica a quienes sostenemos de modo incondicional la preeminencia del la democracia como modelo, sistema y forma de vida. Esto es, reconocer la necesidad de su perfeccionamiento y mejorar transversalmente las condiciones y la calidad de vida de los ciudadanos.

La virtud del sistema no debiera basarse en relación a si es mejor o peor que otro régimen. En todo caso, la democracia tiene virtudes, valores y atributos que la convierten en si misma en una opción positiva.

Por ello, quienes disfrutamos de la libertad y de la existencia de un estado constitucional, no debemos ni podemos dudar a la hora de afianzar nuestra apuesta y compromiso con este sistema. No simplemente porque sea bueno en si mismo, sino que además lo que aparece como opción no nos garantiza, muy por el contrario, que la libertad y la igualdad sean valores cotidianos al que todos podamos acceder.

Tampoco sirve ni sería justo conformarnos. Aún hay elementos que debemos afianzar, instituciones que merecen ser mas sólidas, poderes que deben honrarse, derechos que deben garantizarse y sectores que deben incluirse.

Ese es el gran desafío de nuestra Democracia y de cada uno de quienes vivimos en este país. HACER DE SUS HABITANTES, VERDADEROS CIUDADANOS PROTAGONISTAS, sujetos de derecho, dueños de sus sueños y de su historia, constructores de una sociedad para todos, que no rife ni canjee su libertad, que crea de modo firme en el respeto por el otro y que sepa, desde el lugar que cada uno ocupa, que vivir en democracia es compromiso militante permanente y es respeto por la vida

*Concejal (M.C.)

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