No hubo tiempos de inauguraciones formales, ni de cortes de cintas, el astillero de Emprendedores Río Chubut SA comenzó a trabajar antes de lo previsto, y los propietarios no dudaron en poner manos a la obra y atender la demanda que había en materia de reparaciones de buques de la flota amarilla.
Diego Dato y Ernesto Estergaard no son improvisados, arrastran una vasta experiencia en la construcción y reparación de barcos de pesca, son socios, ambos llegados desde Necochea para instalar un astillero con un desembolso de algo más de 2 millones de pesos. El primero de ellos es propietario en parte de un barco asociado a una de las grandes empresas de Rawson.
Si bien tuvieron una gran demanda inicial y desde julio están en actividad, saben que la situación de la flota amarilla, que tiene su cupo de merluza agotado para este año, repercutirá en forma directa en la decisión de las armadoras al momento de ingresar sus barcos a “boxes”. Aquí no se lo denomina como el habitual “ingreso a dique” de otros astilleros, sino que por sus características particulares las embarcaciones son sacadas del río Chubut y transportadas por rieles hacia los “ferrobox” donde son sometidos a reparaciones en un predio cubierto. Según exhiben con orgullo los dueños del emprendimiento este sistema es el primero en su tipo instalado en el país.
Estergaard admitió que al momento de definir esta inversión “no fue pensada en el corto plazo, sino en una actividad sostenida a lo largo del tiempo” y es que a pesar de los vaivenes que pueda tener en esta coyuntura la flota amarilla “los armadores cuando tienen que decidir entre reparar los barcos acá o en Mar del Plata, siempre la mejor opción va a ser esta”.
Pero también es cierto que ante una situación donde los propietarios de las embarcaciones se encuentran con la rentabilidad acotada, disponen solo los mantenimientos mínimos y necesarios.
Emprendedores Río Chubut también ambiciona poder diseñar y construir pesqueros adaptados a las condiciones marítimas de la Patagonia. Saben que tal vez este no es el momento preciso para una empresa de ese tipo, pero abrigan esperanzas de que las condiciones mejoren y se puedan llevar adelante proyectos de mayor envergadura.
“Las reparaciones navales es lo que nos permite iniciar los trabajos en el astillero, pero una vez que esté terminada toda la obra y tengamos mano de obra especializada ya podemos pensar en construcciones”, resumió el empresario quien no se amilana ante la actual situación de crisis y mantiene abiertas expectativas en que la millonaria inversión comenzará a dar sus frutos.













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