PUERTO QUEQUÉN: La historia con final anunciado.

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Por Horacio Castelli

Que el Ing. Mario Goicoechea era un funcionario de transición no le cabía dudas a nadie excepto al propio Presidente del Consorcio. Si cambiaron las autoridades de los Puertos de Mar del Plata y sobre todo de Bahía Blanca, era impensable que la administración de Daniel Scioli no produjera cambios en Puerto Quequén.

La gestión desde un principio se enmarcó en querer diferenciarse de la anterior de Jakob buscando un aislamiento periodístico absoluto que intentó cambiar en las últimas semanas cuando ya era irreversible su situación.

Creyó que la propuesta periodística aislacionista volcando los recursos informativos y económicos en un solo medio era suficiente para mantenerse como titular de Puerto Quequén durante los cuatro años del gobierno de Daniel Scioli.

Los espejitos de colores los trajeron los españoles en su conquista y hoy son utilizados por algunos medios que se arrogan el título de “Profesionales” e “Influyentes” y se convierten en buenos lobbistas para su propio beneficio.

Este fue un error de quien no conoce la realidad de las nuevas comunicaciones donde Internet llega a los despachos de los funcionarios que se encuentran a varios kilómetros de distancia y mucho más rápido que un diario local.

El menospreciar la capacidad informativa y analítica de algunos periodistas ha sido un error que varios funcionarios y políticos necochenses han cometido en los últimos años a diferencia de sus colegas de Buenos Aires y otras grandes ciudades que se han apoyado en los medios electrónicos como es el caso de Gustavo Pulti en Mar del Plata.

Algunos funcionarios tienen la absurda idea de que cuando compran publicidad también compran el apoyo incondicional del medio o de los periodistas que allí trabajan.

Si alguien les vendió ese “paquete” están comprando espacios sin valor periodístico, apoyos que nadie cree y un collar de plomo. A las pruebas me remito.

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